"El sabio puede sentarse en un hormiguero, pero sólo el necio se queda sentado en él."
Proverbio chino

29/10/06

cambio de horario


Hoy mi falta de informativos me ha regalado una hora
Lista para partir, miro mi Messenger con la esperanza de no tener mensajes.
Y no por que la quiera menos, sonrió al confirmar que por fin, renuncio a curar mis penas.
Fue una despedida suave, amable, una eutanasia activa de un presente ya muerto; sin lamentos habituales, propios de una novela venezolana y en un encuentro casual, a las cuatro y cuarenta y tres de la mañana.
Mas radiante y despejada que otros días, me encuentro con el milagro de un tiempo solo mío. Sin prisas, sin hijo, sin tristezas.
Distribuyo mi pequeño tesoro instintivamente.
Frente al espejo recuerdo palabras crudas de una buena amiga “lo que pasa es que te vendes como una puta en oferta y luego entregas un corazón en su lugar.” Y aun que no sean sus palabras textuales, creo mantener el concepto y pienso…
Con ello dando vueltas en mi cabeza me siento frente a la pantalla.
Para mi sorpresa no cualquiera me sirve en este espacio, hablo con K… su entereza me contagia, mañana a esta hora estará entregado a la ciencia aprendida por los brujos de estos tiempos. Lo siento sereno y aspiro su fortaleza. Hoy he aprendido un poco mas… me despido con un te quiero que recibe sin cuestionar, devolviendo un “yo también” que me acaricia el ser de buena mañana.
Me queda tiempo, la gente de siempre, hoy no apetece.
Entre los infinitos nombres encuentro a A… con sus frases tristes como tarjeta de presentación.
Otra que como yo, presiento, se ahoga continuamente antes de reflotar. Y compartimos la necesidad de inspirar confianza en un día a día que nos sabe a laberinto existencial.
Cuanto rinde una hora cuando llega por casualidad!
Cierro los ojos, suelto un suspiro y recuerdo una letra de mis tiempos mozos como diría mi abuela. Ultima caricia para quien durante quince días (o toda una vida concentrada en ellos) okupo mi corazón. Su nombre todavía titila en color naranja, adornando mi pc, esperando que yo haga clic… me resisto, no lo hago.
Y sin pensar, llega la hora y desconecto el ordenador dejando que desaparezca de mi vida. Mi momento ha terminado y mi presente se asoma alegre, recordándome que es tiempo de ir a trabajar.



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