"El sabio puede sentarse en un hormiguero, pero sólo el necio se queda sentado en él."
Proverbio chino

2/11/06

Recuerdos (o tratando de encontrar respuestas.)


Sin encontrar forma alguna de formular la pregunta que hoy invade mi conciencia, pondría por titulo “Respuesta sin pregunta”.

A ciencia cierta y no exento de errores provocados por algún que otro fallo en una sabia memoria selectiva, podría decir que Car… fue la primera mujer que en una mezcla de miedo, inocencia, deseo y admiración, provoco en mi, sensaciones inexplicables. Compañera desde primaria, envidiada por casi todas, con un cuerpo de ensueño y sus deliciosos pequeños pechos.Aunque fue mi primer encanto, a los ocho yo ya jugaba con una bonita mulata, de ojos grandes y un aire masculino que despertaba mi curiosidad. Infantiles travesuras que con cariño recuerdo.Fue casi a los quince que, un vecino sin mas gracia que lo inesperado, beso mis labios. Joven poco apuesto, hijo de un pequeño pueblo de pescadores. Noviazgo sin pasión y primer experiencia sexual que en nada pareció a lo que ansiaba recordando a Brooke Shields en "Amor sin fin".El segundo fue el guapo del pueblo, aspirante a modelo con excursiones a la ciudad grande (Rio de Janeiro para que se ubiquen), en las cuales nadie sabia que hacia. Suave, delicado, sensual y sensible. Hoy reconozco que sus viajes eran escapadas hacia la liberta y que en realidad lo que en el me gustaba era su marcada femineidad. Era gay!A los dieciséis veo “Emmanuel”. Dios! Dos mujeres se podían seducir, era real… y dejo de sentirme un bicho raro.Llega Buenos Aires, el cáncer de mi madre, mis dos operaciones de aneurisma (mal formación congénita de unas venas y arterias que un buen día hicieron plof en mi cerebro). El novio de turno, un chico malo con piel de cordero, adicto a algunas cosas que no vienen al caso. Gran amor adolescente con todas las fantasías al estilo “Susanita”(personaje que hoy me parece insoportable en las viñetas de Mafalda). Su ex, deseo oculto e incentivo de mis quimeras lesbicas. Chica rebelde, guapa, de senos grandes y con una especial ternura traviesa en sus ojos. Casi siempre bien colocada por esos malignos polvos mágicos. Pronuncio por fin, palabras que aun hoy provocan cosquilleos en mis ejes…”Sos muy linda, si algún día quieres hacer el amor con una mujer, solo dímelo.” Uffff niña de pueblo, dieciséis años y todos sus sentidos puestos en esa simples frase.Mi respuesta se hizo esperar. Quince años después la tuve en mis brazos aunque su efecto ya no era efervescente. Pero esa es otra historia, y prefiero mantener un cierto orden…

(Fin del recreo)
Continuara…


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